Si realmente queremos utilizar el potencial que tiene la astrología para conocer, conocernos y anticipar procesos, tenemos que olvidarnos que con sólo los planetas, signos y casas basta. Esto se debe a que el lenguaje astrológico se construye a partir de, ante todo, relaciones: relaciones entre planetas, entre ritmos, entre tiempos distintos que se superponen. Cuando se observa una carta o un tránsito sin prestar atención a estas dinámicas, la lectura queda fragmentada; reducida a descripciones estáticas. Los ciclos sinódicos nos permiten salir de esa mirada. A través...
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